Acude a nuestra consulta de Pediatría un niño de 11 años por una tos de varios meses de evolución a la que no han dado mucha importancia porque "sólo le ocurre después de los partidos de baloncesto". Sin embargo en la última semana, coincidiendo con la visita a una casa rural, la tos ha empeorado, haciéndose casi contínua y más seca. Durante la entrevista el niño nos cuenta además que le ha estado doliendo la cabeza desde que empeoró la tos, pero ninguna otra sintomatología.
Entre los antecedentes personales destaca un ingreso por bronquiolitis grave a los 4 meses de vida, aunque nunca más ha necesitado tratamiento con aerosoles. Tiene un calendario vacunal completo para su edad y no cuenta alergias medicamentosas. A los 2 y 3 años de vida tuvo dos episodios de otitis media aguda que se resolvieron con tratamiento antibiótico sin complicaciones. El padre tiene una hipercolesterolemia y la madre también tuvo varios episodios de sibilancias en la infancia.
En la consulta el paciente presenta una temperatura axilar de 37,9ºC, saturación de oxígeno del 93% con una frecuencia cardíaca de 100 latidos por minuto y una frecuencia respiratoria de 55 respiraciones por minuto. Notamos un leve cabeceo a la inspiración, y a la auscultación cardipulmonar presenta unos claros sibilantes durante toda la espiración acompañados de estertores gruesos. El murmullo vesicular aparece disminuido en el hemitórax derecho por lo que se decide realizar una radiografía de tórax:
