Hoy tenemos un caso especial, porque ocurrió en el siglo XIX. Pero vamos a enfrentarnos a él con la misma actitud que siempre, y un poco de imaginación.
La paciente de 60 años acude a su consulta, nulípara, consulta por una distensión abdominal lentamente progresiva sin otra sintomatología acompañante. No sabe concretar cuando empezó con los síntomas, pero hace al menos seis meses. El motivo principal por el que consulta es que la gran distensión abdominal la ha dejado incapacitada para sus tareas diarias, quedando postrada en cama.
A la palpación aparece un abdomen muy distendido, blando, sin signo de oleada. No doloroso. Edemas en las piernas.
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